En
Barcelona la totalidad de los medios de transporte está,
desde el mismo mes de julio de 1936, en manos de trabajadores:
los tranvías, los autobuses, el metro, los taxis y
el conjunto de los ferrocarriles catalanes.
Fundamentalmente, la colectivización es obra de la
CNT.
De los 3.442 empleados de tranvías, 3.322 están
afiliados a la CNT.
Sin embargo se le concede una participación a la UGT,
por ejemplo en los ferrocarriles.
Asambleas
Como en las otras empresas colectivizadas, son las asambleas
generales de trabajadores las que deciden las orientaciones
básicas.
Son bimensuales para los ferroviarios y eligen un comité
de administración de ocho trabajadores. Serán
seis los miembros del Comité de Administración
del Metro y siete los de Tranvías.
También se nombran responsables de talleres y depósitos,
así como en las 123 estaciones de la red de ferrocarriles
de Cataluña.
Los
trabajadores realizan las mejoras por las que habían
luchado tanto.
Se aumentan los sueldos, intentando uníficarlos, y
se instaura la semana de 40 horas.
Sin embargo se trabaja
más, para suplir la ausencia de los compañeros
que luchan en los frentes.
Se incrementan los equipos de trabajadores de tranvías
y autobuses.
Condiciones
Por todas partes mejoran
las condiciones de trabajo e higiene.
Se desarrollan o se crean sistemas de protección social.
Por ejemplo, en la colectividad de tranvías se decide
la creación del retiro unificado a los sesenta años
y del sueldo íntegro para el trabajador enfermo.
Pensando en el porvenir, las decisiones van orientadas de
cara a una mejora del servicio público.
Los trabajadores de los tranvías prolongan lineas,
se estudia la posible electrificación de los ferrocarriles
y los trabajadores del Metro conciben un tipo original de
locomotora.
Por su parte los trabajadores de los autobuses entregan pases
gratuitos para los alumnos de las escuelas de Barcelona.
Se generaliza la solidaridad.
Primero de cara a los compañeros que luchan en los
frentes, pero también de cara a las otras secciones
del Sindicato de Transportes; por ejemplo la Sección
de Tranvías, más próspera, ayuda a las
secciones que sufren las consecuencias de la guerra.
Y
cuando es posible, se colabora con las colectividades agrarias.
Por su parte, los trabajadores del Metro han transformado
la hermosa torre del antiguo director en casa de reposo, en
la que cuidan a veinticinco niños refugiados de Madrid.
Los 700 tranvías
rojinegros que recorrieron Barcelona hasta los bombardeos
fascistas de 1938 demostraron ante todos la capacidad gestora
de los trabajadores de los transportes.
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